Bladkin Sparulack/ La Magia de Mis Mojones.

por lo general no tenía una cara tan seria.

Mi Abuelo era un hombre jovial y bonachón de pelo blanco, nunca hizo fortuna pero si acumuló mucho conocimiento, las paredes de su departamento estaban llenas de libros gruesos, forrados de cuero con letras doradas, era amante de los caracteres y las hojas llenas de conocimiento.

Vivía una vida activa en el centro de la ciudad, había criado sólo a mi padre porque mi abuela murió al darlo a luz. Salió con varias mujeres pero nunca se casó de nuevo porque pasaba mucho tiempo entre sus barcos a escala, las clases de literatura inglesa que dictaba en la universidad del estado y su mayor afición: investigar las crónicas de las cortes medievales.

Nunca se acostumbró a investigar en Internet, decía que le faltaba el momento especial en el que un hombre se sienta y al abrir el libro comienza a leer la mente de otra persona, que lo que se leía de un libro quedaba para siempre, que el blanco y negro no mentían como lo hacían los caracteres de una pantalla que cambiaba a cada momento.

Hace dos semanas llegó a mi oficina de arquitectura un paquete, en la envoltura polvorienta se leían las instrucciones: “Entregar a mi nieto, Nicolás Pereira Navarro éste paquete el 12 de diciembre de 2055”.

Había dejado instrucciones a una compañía de envíos para entregar 3 copias de un libro, el libro como pieza de colección era realmente costoso, el equivalente a tres lingotes de oro, o tres sacos pequeños de diamantes brutos.

En la parte superior del libro destacaba un papel con la letra de mi abuelo, estaba amarillo y la tinta muy clara. “siempre supiste escuchar a tu abuelo, te pido que me escuches ahora diez años después de mi muerte, aquí un relato que comprueba lo que busqué durante toda mi vida; la evidencia del primer crimen comprobado de un rey inglés, Henrry of Britain”.

La nota marcaba una página, copio la fiel traducción de su fuente, third book of chronicles, the royal stories and tribulations by sir Astrus Valentine of Yorkshire:

“corría la cuarta temporada de cosecha, cerca del solsticio de invierno en el reino durante el año 487 después de la llegada de nuestro señor Jesucristo.

Al reino había llegado desde las tierras lejanas de Svirernikas, tierras nevadas dónde reinan los osos, pasando las tundras del norte, el mejor arlequín de todos los reinos, también conocido como el rey de todos los arlequines Bladkin Sparulack, diminuto en tamaño enorme en conocimiento y diversión, había servido a los Francos, los Normandos y los

Germanos, representando sus burlas, piruetas y malabares en todos los idiomas de todos los reinos, incluso hablaba la lengua de los bárbaros del África lejana. De cara amplia y pies pequeños, con una frente prominente como su inteligencia y habilidad de aprender las leguas de todos los reinos.

Un día después de la tercera luna nueva, después de la presentación en palacio, en la que consiguió cautivar los corazones y las enaguas de todas las damas y niños del reino fue invitado por el rey mismo a las “andanzas reales”, un día en el que el rey sale con vestimentas comunes y sin su característica barba a pasear y beber por los lugares de los plebeyos y así regala sus reales fluidos a las doncellas comunes para llenar el reino de lo que él denomina, realeza oculta.

En las reales andanzas se detuvieron en dos tabernas, la de Blackwell a la salida de Ashburry dónde bebieron el más vulgar de los vinos y comieron piernas de puerco rostizadas, Bladkin Sparulack danzaba vestido con harapos para también ocultar su identidad, al parecer escuchaba atento las conversaciones producto del dulce vino entre su majestad y el capitán de la primera división de la armada Sir Marcus Smith.

En la segunda parada una taberna sin nombre en las afueras de Essex los juglares tocaban a todo dar cuando los hombres del rey bajo sus ordenes tomaron un mantel polvoriento por las cuatro esquinas y comenzaron a lanzar hacia arriba al arlequín  diminuto, con más fuerza al ritmo de la música, las cortesanas, y plebeyos gritaban excitados mientras el enano comenzó a gritar en todos los idiomas que conocía que le dejaran bajar de la tela saltarina.

Gritó con toda la fuerza de sus pulmoncitos hasta que el cuerpo alcanzó el techo dos veces, una vez con movimiento, para el segundo toque del la cabecita con la madera ya no había ánimo en el cuerpo de Bladkin Sparulack.

Ya que el rey había dado la orden de llevar al enano al cielo, todos los caballeros llenos de la sangre de Baco se tambaleaban llevando un saco lleno de arlequín muerto al río frente a la taberna cuando cantaban los gallos.

Así terminaba la traducción y continuaba la carta. “ querido nieto así queda asentado mi descubrimiento, no debes revelar esta información y debes protegerla de caer en manos de la corona inglesa. Debes pasar esta información a toda costa; las palabras sobraban en vida para nosotros, obra con bien como hasta ahora. Sin mas se despide tu abuelo, Salvatore Pereira Navarro”.

Pensaba en el hombrecito en el fondo del río; quien se descompuso hacía no menos mil años, en el rey con un crimen registrado, como no pagó. La triste muerte de un payaso Bladkin Sparulack. El pensamiento se desviaba hasta que llegó la hora de ir a casa.

Tomé una cajita plateada en dónde guardo la pipa del abuelo Salvatore, la picadura de tabaco y las cerillas de cabeza blanca.

La braza de la pipa hizo arder la carta del abuelo, guardé la traducción dentro del libro y cerré la tapa de la caja fuerte junto con el crimen. Recordándome a mi mismo como debía recordarme olvidar la muerte del pequeño humorista.

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Cuerpos/Bodies.

Imaginen que hubiese hecho con una criatura viva. ¿es tan malo el aborto?

Darío miraba por la ventana de su cuarto las gotas gruesas caer, una pegó del vidrio y recordó el impermeable transparente de Collete lleno de esas gruesas gotas.

Tenía mucho tiempo sin verle, ella se había marchado a Francia después de la graduación tres años atrás; le emocionaba saber de ella pero sabía también que estaba muy cambiada. Un par de rumores de una rehabilitación, fiestas fuera de control que terminaban en orgías, cuentos europeos de locura juvenil.

Bajó a abrirle la puerta del edificio con un impermeable en la mano y botas de lluvia, no llovía, así que eso despertó las sospechas de Darío.

La miró de abajo a arriba, no se parecía mucho a La niña que recordaba, la francesa pecosa con la boca llena de caramelo ácido. Con ojeras enormes manchas en la piel, manchas ligeras pero definitivamente anormales para una chica de su edad.

Tenía el culo un poco caído, a pesar de ser una mujer muy joven no se veía como tal, el pelo sucio con un gancho de minie Mouse roto era un indicador de mierda en el cráneo.  Excusó las excentricidades de Collete con el cliché de “estaba viviendo en Europa, allá son de avanzada”, mientras obviaba lo amarillo de los ojos de su amiga y las terribles venas que estaban por estallarle en la frente.

Abrió la boca la mujer perturbada:

Collete –Hola Darío, no sabes como te quería ver, estaba bastante ansiosa…tu siempre fuiste tan bueno conmigo.

Darío –Bueno nunca hiciste algo para que te tratara mal.

El notó que ella trataba de comunicarse pero estaba muy desconectada para hilar una conversación.

Se escuchó la risa nerviosa y apagada de collete desde la cocina mientras le traía un vaso de agua turbia.

Los ojos de Darío se pasearon por el departamento del centro de la ciudad; estaba hecho mierda, en algunas paredes había papel tapiz casi arrancado, otras paredes exhibían algunas manos de pintura mal aplicadas. Fuentes de electricidad arrancadas de las paredes, cables pelados, filtraciones, una galería de desidia.

Darío se llevó a la boca el vaso pero trató de no tragar el agua llena de ácaros y otros animalitos microscópicos.

Seguía viendo el atuendo para lluvia de su amiga que a cada segundo le parecía más loca. Notó una bola de chicle masticado en el cabello amarillento de Collete mientras esta bailaba en la sala de su departamento destruido, danzaba al son de una canción pop francesa mientras seguía la letra a medias y comenzaba a decir groserías.

Darío se sentía cada vez mas incómodo como metido en un cuarto cerrado que comienza a llenarse de agua, comenzó a nadar mientras se daba cuenta que el aire se acababa.

Ya no le interesaba el culo semi-caído o las enormes tetas de collete, o el aro dorado que tenía en la fosa nasal izquierda. Quería irse de ese hueco del infierno en dónde vivía Collete.

Comenzó a sonar Air en los altavoces y collete corrió a besar a Darío, lo agarró de sorpresa, tocando primero su pene, con los ojos verdes desorbitados le metía la lengua amarga en la boca, Darío imaginaba el sarro de los dientes de su amiga pasando a su boca y sintió una descarga eléctrica venir de su estómago, vomitó en la boca de quien le besaba. Collete se alejó de Darío sin soltarle el pene con la boca llena de vómito trató de hablar y salí corriendo al baño.

Gritó desde adentro de los cuartos.

Collete -Darío no te vayas, tu si vas a entender.

Trajo debajo del impermeable transparente una jarra llena de líquido amarillento y una masa deforme que flotaba .

Darío supo que había allí pero no lo podía creer, se imaginó que estaba perturbada, no que estaba desquiciada. Trató de irse hacia la puerta cundo fue intersectado por esa loca de mierda.

Lo hizo ver el contenido del frasco, un cuerpecito con tres ojos y una pierna desprendida flotando. Volvió a vomitar ahora en la alfombra del pasillo de salida.

Collete: Gay de mierda, creí que me ibas a entender, eres un cobarde.

Puso el frasco en el piso y corrió hacia la ventana lanzó las llaves del departamento hacia la calle.

Gritaba a todo pulmón.

Collete – ¡No te vas, te quedas conmigo y con el niño!

Darío corrió al baño y se encerró mientras llamaba a su amigo Rafael, quien vivía a tres cuadras del destartalado departamento en dónde se encontraba preso.

Collete gritaba incoherencias en francés a la vez que golpeaba la puerta del baño con una butaca del bar del departamento.

La puerta se rompió fácilmente, estaba vencida la madera por la humedad del departamento, la loca del impermeable trató de abrazar a Darío mientras sostenía la jarra con el feto verdoso dentro. Darío la empujó a la ducha y la encendió, por eso de que a los locos los calma el agua fría.

Corrió a la puerta y estaba Rafael del otro lado tratando de abrirla con el manojo de laves que guindaban del llavero de los ositos cariñosos.

Darío gritaba mudo mientras Collete, ahora fuera de la ducha totalmente mojada, le clavaba el mango de un cepillo de dientes en la pierna. Rafael abrió la puerta y al ver la escena golpeó a Collete con un jab de derecha a  la loca embutida en el impermeable.

Mientras bajaban corriendo las escaleras del edificio Rafael y Darío temían que la loca les estuviese siguiendo con un hacha o con agua de feto bañando el impermeable transparente.

Llegaron a la calle y sintieron un cuerpo caer en la acera, se trataba de un pedazo de plástico transparente bañado de agua verdosa y densa.

Se horrorizaron creyendo que era Collete, una segunda oleada de terror les subió por el espinazo y el esófago; era el frasco roto con el feto dentro del impermeable.

Darío sacudió su cabeza para salir del trance del recuerdo,  no le interesaba el bebé muerto, los impermeables o Collete, en fin sólo eran cuerpos.

 

 

 

 

 

Las lágrimas de Johnny Rotten/ La Bofetada Aristocrática.

no sólo grita, también llora.

Abrió los ojos y vio la bandera de Inglaterra, colgaba del techo de su habitación en Caballito una localidad clase media en Buenos Aires.

Ya era bastante forzado que tuviese una bandera inglesa en un país con historia de odio a los ingleses, pero el era punk de alma, o al menos eso le decía a sus amigos.

Su habitación olía como su cabeza a desorden, alcohol y jabón sucio. Su cresta roja torcida esperaba una reparación y su cara llena de aretes y piezas metálicas un poco de agua, estaba grasosa y llena de marcas de pelea.

De camino al baño a su madre le pide: “Marcelo sacá la basura cuando salgas pelotudo”

No siempre fue así, alguna vez le trataba con respeto, la verdad ya no sabía si le quería, cada vez que se juntaban a desayunar mate y facturas ella respiraba hondo para no decirle cualquier critica de su ridículo atuendo pasado de moda, o del esmero excesivo que ponía en su aspecto a pesar de que supuestamente su estética reflejaba desgano. Llegó a odiar la contradicción que representaba el radicalismo de su hijo y la profesión de su difunto padre, sargento de la marina caído en las Malvinas.

Pensando que estaba siendo explotado, cómo siempre, Marcelo sacó la basura y volvió a su cuarto para arreglarse, tenía que salir al trabajo, cajero de una tienda a punto de la quiebra en un pequeño centro comercial con cosas pasadas de moda como él, algunas tiendas de patinetas, salones de tatuaje, boutiques sado y las infaltables tiendas de camisetas raver.

Le deprimía su trabajo, a el le hubiese gustado ser estrella de rock pero no sabía tocar ningún instrumento, tener dinero pero no había estudiado nada porque “eso era para cochinos capitalistas parte del sistema”. A sus 28 estaba atrapado en un hueco de 8×10 metros con ropa de bandas que juraron nunca venderse pero estaban allí a la venta.

Cerró la caja y tomó el autobús de vuelta a casa recordaba lo que le había sucedido la noche anterior, a las 10:50 esperaba el último subterráneo en la línea A, sus acompañantes 14 chicos y chicas entre 15 y 22 años, por supuesto todos punks, neo punks, góticos o cualquiera de esas mentiras que les venden a los adolescentes que se crean problemas falsos porque no tienen problemas de verdad cómo una enorme deuda o una hipoteca que no pueden pagar.

Esa noche Marcelo había estado borracho como la mayoría de los días, mucho fernet, no le gustaba al igual que al resto de los argentinos pero había sido quebrado por la masa, como todos tomaban fernet el tomaba fernet. De recordarlo sintió nauseas por el amargo sabor del licor que todavía le quedaba en su boca sucia de punk.

El alcohol, las ganas de rebelarse ante todo y todos le hicieron valiente en su mente, invencible, caminaba como un gallo de pelea encrestado por el subterráneo de Buenos Aires imaginando que se encontraba en Londres en los 70 y tenía que amedrentar a los que se entregaban al sistema. Pasó por al lado de un señor de unos 50 años y le dio un ligero toque en la solapa de su chaqueta y un escupitajo en la frente, el señor retrocedió unos pasos sorprendido y aterrorizado por éste demonio con chaqueta de cuero y tachas de metal.

Siguió su camino de la justicia y pasó por al lado de un chico moreno con sombrero, él llevaba rato esperando junto a sus amigos turistas el último tren, estaba bastante molesto por algo que le había sucedido de camino al subte, era una bomba de tiempo. Además era del país más peligroso del mundo según el listado de la ONU para el 2010, Venezuela.

Pasó junto al sujeto que vestía como una estrella pop, con una chaqueta de tela sintética jeans ajustados, zapatillas deportivas y sombrero negro.

Cuando le vio la facha sintió que debía hacerle algo al pasar a su lado con la botella de fernet empinada.

Le rozó con la mano libre la cara y le miró desafiante a los ojos mientras bufeaba como toro en celo.

El moreno explotó y comenzó a insultarle en una jerga propia de los barrios bajos Venezolanos: mira maldito mamaguevo coño e’ tu madre ¿qué mierda te pasa a ti?

Eso desorientó a Marcelo quien esperaba que alguien vestido de latin pop star se asustase de un punk de 1.80 metros con una enorme cresta roja y una camisa con una calavera chorreando sangre por las cuencas de los ojos.

Marcelo gritó: sos un hijo de puta, andáte a la concha de la lora. Mientras le temblaban las piernas y los párpados le palpitaban.

El Pop Star se alejaba porque siendo extranjero no quería meterse en problemas, mientras le daba la espalda los amigos asustados de Marcelo todos vestidos de negro hacían el amague de contenerlo, nunca había pasado de allí la situación.

Marcelo se sintió seguro con las manos de sus amigos agarrando su chaqueta y gritó:

– ladrón andáte a Centroamérica. Negro de mierda, Viste que sos un cagado.

La verdad al Pop Star no le había molestado lo de ladrón, sabía que no le estaba robando nada, porque el punk como todos los de su estirpe estaba arruinado, lo que le voló la cabeza fue el comentario racista, si supuestamente era punk no debía de ser racista, decidió darle un lección.

Sin tiempo de reaccionar, los amigos adolescentes de Marcelo abrieron camino inconcientemente y así pasó con las venas brotadas en la frente el moreno con la boca apretada.

Marcelo trató de retroceder un poco para encararle, aunque sabía que su temor era mayor que su coordinación o su convicción de ser punk. El Pop star también sabía que Marcelo era débil mentalmente, cuando le vio la cara supo que estaba aterrado y que sólo debía darle un buen golpe en la cara para ganar la pelea.

Le dio una humillante cachetada con la mano izquierda, cerró la palma de la mano y en cuestión de segundos le asestó un jab con la misma mano (golpe en corto con la mano delantera en pose de boxeo).

La cabeza encrestada del Punk rebotó contra la parte trasera de su cuello. Bajó la presión de sangre a su cerebro y todo se fue a negro por menos de un segundo, un parpadeo total del cuerpo.

No escuchaba su respiración y unas estrellitas le llenaron el campo visual. Entró en pánico, soltó la botella de fernet que se rompió en el suelo sucio de la estación del subterráneo , sus botas de combate pisaron los trozos de metal mientras retrocedía para colocarse en posición fetal mientras Cheyenne/Enrique Iglesias le reventaba las costillas a patadas y trataba de quitarle las manos de la cara para convertirle la nariz en carne molida.

El PopStar perdió el control y comenzó gritar lo que parecían insultos con acento cubanoide. Los ojos inyectados de sangre mientras el personal del subterráneo trataba de contenerlo y el punk Marcelo lloraba de pánico, resopló hasta que las lágrimas salieron con lentitud y mayor densidad. Probó su llanto lleno de grasa y derrota. Mientras las luces del túnel entraban y salían del carro del subterráneo y sus amigos evitaban describirle su impresión de cómo tipo salido de un boy band le había reventado el culo y el orgullo a patadas y puños . Marcelo cerró los ojos preguntándose a que sabían las lágrimas de Jhonny Rotten.

Referencias:

Jhonny Rotten: Jhon Lydon; Músico británico y líder de la banda precursora del de punk rock Sex Pistols.

Cheyenne: Elmer Figueroa. Cantante Pop latino conocido por sus sensuales movimientos de cadera y sus habilidades de baile.

Enrique Iglesias: Cantante de Origen español, hijo del también cantante Enrique Iglesias; conocido por su voz temblorosa y sus melodías pegajosas.

Los Camaradas/La Bofetada Aristocrática.

 

2x1 en mentiras.

Juan Manuel veía las rayas en el piso de la plaza, el sucio del aire de muchos años con lo verde de la caca de paloma.

Se rió un poco nervioso mientras sentía el peso del enorme reloj de oro en la muñeca. Tenía vergüenza y miedo pero se lo acababan de dar y no quería quitárselo todavía, las gotas de sudor de su escaso pelo eran de angustia y tristeza.

En la plaza del congreso todo pasaba como en cualquier plaza, rápido y sin importancia.

Las estatuas de mujeres sosteniendo enormes coronas de olivo en carruajes que nunca se moverían proyectaban sus sombras y eran admiradas por los turistas desde el suelo, él los veía con desprecio, pensando que eran burgueses quienes venían a gastar dinero, cochino dinero, con esta amargura en la boca se quitaba el reloj de oro y lo guardaba en su bolsillo derecho.

Dejó el banquito sin mucho cuidado de no pisar a las palomas que comían restos de pan del piso asqueroso. Caminó hacia la comisaría 12 de la ciudad de Buenos Aires, sacó la bolsa de papél Marrón y la puso sobre la mesa de la recepción, también sacó el reloj de oro de su bolsillo y lo colocó junto con un sobre sellado.

La muchacha uniformada tras el mostrador lo miró como todas las personas jóvenes y medianamente atractivas miran a los viejos, con asco y dulzura.

Matías:

–       Señorita quiero entregar estas cosas que me encontré hace dos días, ¿no debo llenar ningún formulario?

La señorita:

-No señor, déjelas allí y las reviso pronto, gracias.

Sonó la campanita de la puerta y se alejó por la calle con su escaso cabello blanco y su cara de emperador romano envejecido.

A las dos horas de que dejara la bolsa y las otras cosas, la mujer comenzó a revisar el contenido de lo que este señor, quien ha podido ser su abuelo, dejó sobre la mesa.

“A quien pueda interesar.

Quiero aclarar que si lo hice (yo le disparé a Matías Ferrari), espero que esta carta y la evidencia aclaren el porqué y cómo le asesiné, un acto perfectamente razonable y justo.

Cómo lo hice:

Toqué el timbre de su maldita mansión en Recoleta, dije que era una entrega de empanadas y una coca cola de dos litros, salió y lo forcé a entrar en su casa, arrugó la cara desde el principio, como apelando a mi lástima, los que nunca tiene compasión con nadie; tienden a pedirla de rodillas.

Pasamos a su despacho con todos esos libros de economía y con el nombre del cara de mierda de Marx  a quien tanto yo había admirado en mi juventud, tumbé unos libros torpemente como me lo permitió mi mano con el revolver apuntado, tomé el envase de coca-cola de dos litros y lo puse sobre la mesa, quería beber algo con él antes de darle el tiro.

Estaba fría y burbujeante, sabía al imperio y la industria. Pensar que durante mucho tiempo no la tomaba porque me parecía un exceso capitalista pero estaba forzado a trabajar en una planta de bebidas que la embotellaba. Había nacido en el sistema de los valores y el dinero, cuando era muy joven me topé con Matías quien se encargó de vendarme de la verdad con una hermosa mentira que ya pocos creen y muchos tratan de usar, la izquierda.

Comenzamos a beber el sabor del dinero en sus copas para brandy, nunca le quité el ojo de encima, nunca se puede confiar en un comunista, socialista o persona de esas de izquierda, siempre juran que quieren el bien y nunca en la historia he visto que lo hagan, ¡siempre degradándonos a menos. Siempre hombres iguales, hermanos, ¡iguales a la mierda!

Recuerdo que le dije exactamente, no quería escucharle, lo veía tratando de pensar en una salida mientras le hablaba.

-Eres un hijo de puta ¿cómo pudiste venderme una mentira tan grande?, maldito, hijo de la gran puta, es una pregunta retórica sé como lo hiciste te aprovechaste de que mi origen era humilde de que necesitaba creer que alguien nos quiere ayudar más que nosotros mismos, nunca me fui de vacaciones al extranjero, contemplé la idea de irme a conocer Cuba, esa isla infecta llena de putas y piratas, dónde la gente no tiene jabones porque no hay vacas, porque no hay nada sino ron y una idea pasada de moda.

Sabía que tenía que matarte, cuando abrí el periódico ayer y vi en la página de sociales, sí, ahora leo los sociales de primero; estaba el matrimonio de tu sobrina tus dientes falsos pelados y el derroche, yo en mi apartamentito sólo en micro centro y tú rodeado de tu familia en el extranjero despilfarrando. El hecho no es que gastaras el dinero maricón, es que siempre les dijiste a los demás que gastar dinero en banalidades era malo y el dinero es para hacer lo que se le venga a uno en gana mientras no joda a los demás.

Hiciste exactamente lo que tanto criticaste te quebraste y me hiciste sentir como un  imbécil.

Aunque no pueda hacer pagar a Lenin, a Mao o la puta vieja de Fidel, te voy a hacer pagar a ti.”

Para ese momento ya se había terminado la coca-cola. Tomé el envase y coloqué la boca tocando el cañón y la base tocando la frente de Matías, disparé hasta agotar la balas de mi revolver Smith & Weston special cañón corto. Los tiros se asfixiaron en el plástico de la botella y sentí algo cálido subir por mi espalda.

Porqué lo hice:

Estaba triste y decepcionado, quería que alguien me pagara por mi tiempo y energías perdidas, porque hasta mi hijo se creyó ese embuste, siquiera quiso terminar el secundario y se fue a vender collares por las playas de sur América escuchando reggae.

Yo había creído en la igualdad de todos por medio de un control del estado, y ahora mis amigos que habían hablado de la izquierda eran terriblemente derechistas o se habían perdido en la desesperación, pobreza e ignorancia.

Por fortuna mi padre me había enseñado la importancia del trabajo, no como manera de ganar dinero sino de ser útil, por eso pude trabajar en la embotelladora y tener una pensión, pude pagar el entierro de mi esposa quien me dio todo su amor aún en la limitada vida que teníamos sin vacaciones, lujos o gustos, los mismo muebles de siempre que nos veían ponernos viejos y perder a nuestro hijo, murió en una cama, habitación compartida en el Hospital Alemán de complicaciones del cáncer de pulmón con el que luchó por 10 años.

Resulta que un día me di cuenta, cuando ví las facturas del hospital y del funeral pagadas por la empresa para la que trabajé. Tenía un amigo con la cara borrosa y un montón de enemigos con caras conocidas.

Cinco años de soledad en mi apartamento, construyendo barcos embotellados y leyendo la prensa, hasta que un día vi la boda de la hija de Matías y supe que debía hacer, al menos unos de esos mentirosos iba a pagar.

Se que lo que hice no esta bien visto por dios, pero la justicia es así, imprudente y desafiante.

No voy a correr, ocultarme o pretender que no lo hice, aquí esta todo, si quieren buscarme estoy en mi departamento en la calle Balcarce al 153 4ª”.

P.D: el reloj era propiedad de Matías Ferrari, a quien disparé 6 veces en la cabeza, prueba que mentía cuando decía ser amigo de los desposeídos y socialista, ¿qué clase de socialista tiene un reloj que vale lo mismo que un departamento?

La muchacha de la comisaría no lo pensó demasiado al sentir el peso del revolver en la bolsa, la carta y el reloj.

Pasó la carta por la trituradora, dejó caer el revolver en la papelera junto con los envoltorios de alfajores y una cáscara de banana; el reloj se fue a su bolso. Se aclaró la garganta y sonrió sabiendo que había hecho lo correcto e incorrecto en el mismo acto.

Esa tarde Juan Manuel se sentó frente a su pequeño taller de armado de barcos en botellas, a través de la lupa veía a los pequeños corsarios por las escaleras del puente de mando congelados mientras escuchaba la noticia en su radio AM, había muerto de causas naturales el fundador y dirigente del partido socialista de la Argentina el Señor Manuel Ferrari.

 

 

 

La Llave/ Cuando Éramos jóvenes.

Así era la llave de la felicidad de Chenco.

Miraba el letrero de un restaurante de comida rápida, pensaba en saborear la grasa de una hamburguesa con tocino y echarse unos gases de dos carnes después.

Cerró la mano y la boca para saborear el gas imaginario, en la boca sintió el hambre, en la mano la llave.

Una llave, el acceso a una casa, más bien a una reja porque era una llave especial, de puertas abovedadas. Chenco sostenía este objeto de metal que olía a óxido a pesar de no tener aspecto de oxidado. Lo guardó de nuevo en su bolsillo.

Francisco miró a Chenco de abajo hacia arriba y le notó una mueca especial, no la mueca de deshonestidad y rencor usual. Esta era ligeramente más luminosa, los ojos verdes de Chenco chocaban con su piel morena como ésta mueca nueva con su cara.

Bope sacó la cabeza detrás del hombro de Chenco.

-háblame papá, ¿sabes qué estábamos haciendo anoche?

-replicó Francisco: ni idea.

-Chenco: salimos con Cara de Pizza , no llevamos unas punks a un mirador por La Montaña.

Francisco miró con la cara amarrada a Chenco, no le interesaba en lo más mínimo que mierda hacían Bope y Chenco en un mirador de La Montaña con Cara de Pizza.

-Bope: nos llevamos a las punk a un mirador, una era blanquita, con las tetillas rosaditas como un puerquito. Esa estaba con Cara de Pizza, a nosotros nos tocó una negra terrible, era muy gorda. Un montón de grasa era esa mierda.

-Chenco: el Cara de Pizza puso un rock fuerte en el reproductor y la punketas se pusieron todas locas a caernos a besos.

Francisco imaginaba asqueado de pensar que alguien besara a ese par de maleantes de baja categoría con los dientes llenos de mugre verde cerca de la encía.

Entre gemidos simiescos y risas incontrolables por los porros que se habían fumado siguieron el cuento de cómo gozaron con las punks, que en realidad no eran punks, más bien góticas del tercer mundo, una inclusive era algo inclasificable porque tenía una camisa con  una svástica (logo nazi), aún más descabellado era la negra.

Según los malhechores juveniles, Cara de Pizza llevó una cantidad considerable de drogas de todas clases, anfetaminas, heroína, crack y otras golosinas, hicieron un millonario (tabaco liado con todas las drogas que tenían a la mano). Fumaron un poco y comenzó la orgía en el auto, La Negra sintió una atracción especial por Bope quien era extremadamente delgado y con cara de Cantinflas, al parecer quería dominarlo con su camisa de nazi y su enorme masa corporal. Comenzó por chuparle el pene bruscamente, no lo hacía tan mal porque se le fueron los ojos a la parte de atrás de la cabeza y comenzó a decir “ay mamá, ay mamita, chúpala así”, al Chenco sólo le quedó una opción el culo de la Negra gorda.

Tenía algunas ronchas y pústulas así que le daba asco agarrar esa enormidad de celulitis, trataba de ver que sucedía en el asiento de enfrente para masturbarse y la gorda le tapaba todo, lo poco que veía por el espejo retrovisor era la cara de la gótica flaca y blanca con los ojos cerrados babeando mientras se retorcía, no era suficiente.

Se comenzó a tocar el pene desde la punta con los dedos humedecidos y nada que se le paraba. Era muy asqueroso e incómodo inclusive para él.

No había más que hacer que degradar a la gótica negra. Sacó la llave de la puerta de su edificio y la llenó de saliva, la colocó en el ano oloroso de la gótica y la introdujo hasta que sus uñas tocaron el esfínter irregular, al parecer no era poco frecuente esto de las llaves en el culo para la gorda, pues no chistó y siguió comiéndole el pene a Bope quien trataba con los ojos cerrados de olvidar  que era una gorda terriblemente desagradable la que se lo chupaba.

A decir verdad Chenco estaba muy emocionado de la perversión, sentía que era algo que hacían los ricos, eso de las perversiones sexuales. Pensar que el sexo común no era suficiente era algo producto del ocio que da el dinero de sobra.

Recordó el ano de la gorda mientras volvía su apetito por la hamburguesa grasienta, su mano buscó en el bolsillo del pantalón y encontró la llave, la olió ligeramente y la volvió a guardar mientras pensaba en el próximo ano que abriría.

 

watchmen/ Filosofía Dominguera.

perturbado y justo.

Continúa la clase de filosofía/reseña a cargo de el invitado especial José Manuel Arias.

El Comediante: cínico, egoísta y sádico. Vamos, ¿para qué negarlo? Este tipo me agrada, y viéndolo bien es el vaso comunicante de toda esta obra, solo el trascendió de los primeros vigilantes y  llego a esta nueva generación, el representa el pasado, adopta posturas opuestas a las de Rorschach. El código moral de este personaje recibe diferentes calificativos a lo largo de la novela. El Dr. Manhattan lo describe como “deliberadamente amoral” . El comediante es un nihilista, en la primera reunión de los Vigilantes, el propio Comediante se retrata cuando explica que tratar de combatir al crimen organizado no tiene sentido ya que pronto las atómicas caerán como insectos. Pero El comediante no es solo eso, como todos los demás personajes.

El comediante es un tipo apasionado, demasiado quizás. Su apartamento está lleno de recuerdos de Miss Júpiter. El hizo un mal acercamiento, a pesar que entre ellos existía una química real, que desemboco en un intento de violación, los gestos la actriz que le da vida son perfectos, vergüenza fingida,  rabia transable, rabia verdadera, decepción. Este personaje tiene fuego, fuego en las tripas. ¿Que paso con el comediante? Ingreso en un cuerpo elite para hacer el bien, defender al débil, luchar por su País. Que sucede en la vida de un hombre que pierde la sensibilidad moral, creencia en la verdad, belleza, amor o cualquier otro valor o ningún respeto por las convenciones sociales?

Nietzsche describió a la cristiandad como una religión nihilista porque evadía el desafío de encontrar sentido en la vida terrenal, y que en vez de eso crea una proyección espiritual donde la mortalidad y el sufrimiento eran suprimidos en vez de transcendidos. Nietzsche creía que el nihilismo es un resultado de la muerte de Dios, e insistió en que debía ser superado, dándole de nuevo significado a una realidad monista. Estas preguntas no son nada nuevas.

El nihilismo nos enseña que existe un proceso en la conciencia del hombre occidental que es resultado de la duda y la desorientación, lo que trae como resultado la negación de todos los valores vigentes y que traería como punto de partida una nueva valoración: es el momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, y es el hombre como responsable de la destrucción de los valores o de la muerte de Dios, quien descubre, al mismo tiempo, la voluntad de poder, e intuyendo la voluntad como máximo valor; así se abre camino a unos nuevos valores. Estas seis líneas pueden servir (como sirvieron) para la eliminación física de 60.000.000,00 de personas o para descubrir una nueva fuerza interna luminosa de agradable hedonismo libertario.

El comediante, el día de su entierro aparece en los recuerdo de cada uno de nuestros vigilantes y a cada uno le plantea su visión.

EL Comediante era alguien que podía ver los hilos que nos manejan y creía que el mundo era un escenario o una broma, luchar no tenía sentido, las fronteras entre el bien y el mal no existían y la hipocresía y la manipulación son la norma y si él lo hacía era por la satisfacción personal de saciar ese fuego en el cuerpo y todo ello en nombre del sueño americano, por lo que decidió convertirse en una parodia, un reflejo de la vida, un “Comediante”. Siendo el único que comprendía al mundo con tal claridad, estaba solo. -Pero no hay refugio. Y el futuro nos mira como un tren expreso-. Blake comprendía. Lo trataba como una broma, pero comprendía. Vio las grietas en la sociedad. Vio a los hombrecitos enmascarados tratando de sujetar todo en su lugar. Vio el verdadero rostro del siglo XX y optó por transformarse en un reflejo, una parodia. Nadie más reconoció la broma, así que estuvo solo.

Pero nuestro duro personaje llora y pide perdón a su mami, y en su tremenda soledad lo más cercano a un confidente es su archienemigo por décadas. ¿Habrá algo peor que el asesino de la madre de tu hijo nonato?

Ozimandias: Es el hombre más inteligente del mundo, su poder radica en saber con antelación cada uno de tus movimientos. Es un idealista megalómano, «toda la motivación de Ozimandias consiste en impedir el fin del mundo» que busca en el pasado inspiración a fin de utilizar mejor su intelecto para ayudar a la humanidad. Veidt idolatra a Alejandro Magno y a Ramsés II, cuyo nombre en griego adopta para su identidad secreta. Tiene una visión utilitarista del mundo que establece que la moralidad de cualquier acción o ley viene definida por su utilidad para los seres sintientes en conjunto. Esta misma visión, la vemos en la película yo, robot con Will Smith, donde este odia los robots porque lo salvan a costa de la vida de una chiquilla, tomando la decisión más lógica.

Los puntos de vista de Ozimandias se reafirman al final de la obra: a pesar de que sus planes precisaban de la muerte de millones de personas (y de un centenar de artistas y científicos de talento, además de su amada mascota genéticamente alterada), los demás aventureros acceden a guardar silencio, Ozimandias tiene poder real, es efectivamente mortal, capaz de manipular la mente del Dr. Manhattan; la verdad esconde su cara, ante el instinto de supervivencia. La vida es el todo, sobrevivir es fundamental, Únicamente Rorschach se resiste a transigir: su fidelidad a sus principios acaba con su muerte a manos del Dr. Manhattan.

Ni siquiera su dedicación filantrópica, sus inventos, ni su gigantesca empresa multimillonaria pueden saciar sus ansias de grandeza. Este punto de vista único le permite mantener un pensamiento desalmado por la vida de la gente “común” (aunque luego admite ante el Dr. Manhattan su responsabilidad por soportar tan enorme culpa, claro es muy fácil decirlo cuando el muerto no eres tú). Ozimandias nos envilece, nos quita algo fundamental, nos roba el alma, nos quita el libre albedrio, todo con el fin de salvarnos de nosotros mismos, hace llorar al comediante que a pesar de odiar el mundo mantiene un contacto visceral con el, Ozimandias vive en una soledad infinita, quisiera ser un Dios intocable y al final casi lo logra y después de salvar al mundo, se queda sentado solo en su trono de mierda. Si el Dr. Manhattan es visto como Dios, entonces Ozimandias puede fácilmente ser comparado como el aspecto apolíneo de la filosofía de Nietzsche.

En esta novela, tal cual como lo concluyo el autor citado, se da el triunfo de lo apolíneo sobre lo único real, lo dionisíaco.

Vladimir Plaza/ historias de cómo no se vive más.

Ximena no comería de nuevo éste platillo.

El agua subía por la orilla de arena amarillo claro, muy lejos casi hasta la arena seca, volvía al cuerpo mayor y se llenaba de espuma. Dejando un espejo marrón mientras se ponía el sol.

Unos jóvenes salían del agua  con cabellos largos, apenas se podían ver los tonos de amarillo de las cabelleras , estaba oscureciendo rápidamente.

En las casas de lujo que se posaban sobre la montaña cortada muchos estaban destapando unas cervezas , o cortando limones para hacer tragos, más tarde un grupo de amigos se reunirían en la quinta La Peñalera para celebrar el cumpleaños de Vladimir.

Uno de los jóvenes que salía del agua con una tabla de surf en las manos era el cumpleañero. Ese día las olas habían estado especialmente grandes y el estruendo del mar estallando seguía oyéndose aún en su habitación, aunque en la radio sonaba Fight Like a Brave de Red Hot Chilli Peppers, el rugido del mar era más penetrante que las guitarras eléctricas que salían de las bocinas.

Carolina, la madre de Vladimir había comprado varios kilos de carne para hacer a la parrilla. José el padre de Vladimir llamaba a las casas vecinas en dónde vivían los amigos de su hijo para que no olvidasen asistir a la parrilla.

La brisa soplaba refrescante pero salda en la terraza. Suena el blackberry y del otro lado es una voz de mujer joven, Florencia, la prima de Vladimir.

-hola primín.

-epa prima, ¿qué vaina es?

-bueno te quería preguntar si podía llevar a una amiga a la parrilla.

-claro prima tu sabes como es la cosa, si trae alcohol no hay problema.

Media hora después Florencia aparecía en casa de Vladimir con su amiga, quien además de tener pinta de rockera, traía las manos vacías, en verdad no pareció importarle porque no deseaba arruinarse la parrilla, así que le abrió la puerta con una sonrisa mientras le inspeccionaba el cuerpo rápidamente con los ojos un poco rojos.

En el baño de la terraza superior todos se turnaban para fumarse la marihuana del papá de Vladimir. Éste la había donado de buena gana para celebrar que su hijo cumplía 19 años.

Ximena aborreció  al anfitrión desde que sintió su mirada penetrante en los botones de su jean negro. Después de mucha carne y alcohol todos estaban listos para partir a la ciudad, seguía la rumba loca de cocaina y ron en Porlamar.

La rockera todavía tenía hambre porque toda la parrilla la había pasado discutiendo con su novio por teléfono, él tenía unos 25 años, ya le había pegado en un par de oportunidades.

Tenían sexo violento casi 4 veces diarias y habían estado viviendo juntos desde hacía 4 meses. El problema había llegado por los celos enfermizos de él. Una noche mientras el dormía ella volvió a casa de sus padres quienes le prohibieron verle.

La jeep liberty de Vladimir iba camino a el tirano, ya que Ximena quería pasar por la casa de su novio, había dejado mucha de su ropa tras la huida, aunque la razón real era verle la cara a su ex, todavía sentía una dependencia enfermiza por su amante-agresor.

La camioneta se detuvo en la subida de concreto que daba hacia la casa del Ex.

A pesar de que nadie conocía la historia de Ximena la escena era tensa y parecía un set de una película de terror, una casa descuidada sobre una colina en una noche costera.

Lo salado del aire ahogaba ligeramente a Ximena mientas lloraba y discutía con el amante golpeador. Subió al segundo piso, Vladimir y Florencia habían cambiado de puestos porque Vladimir quería estar borracho cuando llegaran a la discoteca. El Ex veía hacia la ventana desde el segundo piso, de repente se apagaron las luces de la habitación del segundo piso y salió corriendo Ximena perseguida por su ex, ambos con muecas que le deformaban la cara, ella con la máscara del terror y él con una macabra mueca de sadismo, él además tenía la utilería máxima un cuchillo de pesca súper afilado que brillaba bajo el la luna, el lo agitaba como si se tratase una antorcha, luego lo cambió de mano y lo empuñó cuando interceptó a Ximena entrando a la camioneta , un grito ensordecedor, la furia del Ex, mucha sangre.

-maldita puta ahí tienes, ese es el macho por el que me cambiaste.

Vladimir sentía entrar a la playa la piel ligeramente fría y después tibia empapada de algo que le cubría con baja densidad.

Oía el sonido de las olas, sintió ahogarse y dormitar en el fondo de la marea. Todo se hizo oscuro, todo se iluminó de nuevo y se volvió rojo para saturarse de negro y volver a dónde todo había comenzado a principios del día los ojos cerrados, en un instante no fue.

Cuatro horas más tarde los padres de Vladimir lloraban mientas movían sus influencias en la isla para buscar al asesino de su único hijo.

Ximena fue mandada por sus padres a Francia en dónde se casó, como si el tiempo no le hubiese dado ese golpe, la pesadilla que borraron con dinero, la dulce niebla de la inconciencia borro la vida de Vladimir sin mayores consecuencias para ella.

Algunas veces hacían parrillas con la familia de su nuevo esposo. Cuando su pareja le preguntaba en francés con acento de provincia si quería carne ella respondía siempre en  castellano – no, soy vegetariana.