Vladimir Plaza/ historias de cómo no se vive más.

Ximena no comería de nuevo éste platillo.

El agua subía por la orilla de arena amarillo claro, muy lejos casi hasta la arena seca, volvía al cuerpo mayor y se llenaba de espuma. Dejando un espejo marrón mientras se ponía el sol.

Unos jóvenes salían del agua  con cabellos largos, apenas se podían ver los tonos de amarillo de las cabelleras , estaba oscureciendo rápidamente.

En las casas de lujo que se posaban sobre la montaña cortada muchos estaban destapando unas cervezas , o cortando limones para hacer tragos, más tarde un grupo de amigos se reunirían en la quinta La Peñalera para celebrar el cumpleaños de Vladimir.

Uno de los jóvenes que salía del agua con una tabla de surf en las manos era el cumpleañero. Ese día las olas habían estado especialmente grandes y el estruendo del mar estallando seguía oyéndose aún en su habitación, aunque en la radio sonaba Fight Like a Brave de Red Hot Chilli Peppers, el rugido del mar era más penetrante que las guitarras eléctricas que salían de las bocinas.

Carolina, la madre de Vladimir había comprado varios kilos de carne para hacer a la parrilla. José el padre de Vladimir llamaba a las casas vecinas en dónde vivían los amigos de su hijo para que no olvidasen asistir a la parrilla.

La brisa soplaba refrescante pero salda en la terraza. Suena el blackberry y del otro lado es una voz de mujer joven, Florencia, la prima de Vladimir.

-hola primín.

-epa prima, ¿qué vaina es?

-bueno te quería preguntar si podía llevar a una amiga a la parrilla.

-claro prima tu sabes como es la cosa, si trae alcohol no hay problema.

Media hora después Florencia aparecía en casa de Vladimir con su amiga, quien además de tener pinta de rockera, traía las manos vacías, en verdad no pareció importarle porque no deseaba arruinarse la parrilla, así que le abrió la puerta con una sonrisa mientras le inspeccionaba el cuerpo rápidamente con los ojos un poco rojos.

En el baño de la terraza superior todos se turnaban para fumarse la marihuana del papá de Vladimir. Éste la había donado de buena gana para celebrar que su hijo cumplía 19 años.

Ximena aborreció  al anfitrión desde que sintió su mirada penetrante en los botones de su jean negro. Después de mucha carne y alcohol todos estaban listos para partir a la ciudad, seguía la rumba loca de cocaina y ron en Porlamar.

La rockera todavía tenía hambre porque toda la parrilla la había pasado discutiendo con su novio por teléfono, él tenía unos 25 años, ya le había pegado en un par de oportunidades.

Tenían sexo violento casi 4 veces diarias y habían estado viviendo juntos desde hacía 4 meses. El problema había llegado por los celos enfermizos de él. Una noche mientras el dormía ella volvió a casa de sus padres quienes le prohibieron verle.

La jeep liberty de Vladimir iba camino a el tirano, ya que Ximena quería pasar por la casa de su novio, había dejado mucha de su ropa tras la huida, aunque la razón real era verle la cara a su ex, todavía sentía una dependencia enfermiza por su amante-agresor.

La camioneta se detuvo en la subida de concreto que daba hacia la casa del Ex.

A pesar de que nadie conocía la historia de Ximena la escena era tensa y parecía un set de una película de terror, una casa descuidada sobre una colina en una noche costera.

Lo salado del aire ahogaba ligeramente a Ximena mientas lloraba y discutía con el amante golpeador. Subió al segundo piso, Vladimir y Florencia habían cambiado de puestos porque Vladimir quería estar borracho cuando llegaran a la discoteca. El Ex veía hacia la ventana desde el segundo piso, de repente se apagaron las luces de la habitación del segundo piso y salió corriendo Ximena perseguida por su ex, ambos con muecas que le deformaban la cara, ella con la máscara del terror y él con una macabra mueca de sadismo, él además tenía la utilería máxima un cuchillo de pesca súper afilado que brillaba bajo el la luna, el lo agitaba como si se tratase una antorcha, luego lo cambió de mano y lo empuñó cuando interceptó a Ximena entrando a la camioneta , un grito ensordecedor, la furia del Ex, mucha sangre.

-maldita puta ahí tienes, ese es el macho por el que me cambiaste.

Vladimir sentía entrar a la playa la piel ligeramente fría y después tibia empapada de algo que le cubría con baja densidad.

Oía el sonido de las olas, sintió ahogarse y dormitar en el fondo de la marea. Todo se hizo oscuro, todo se iluminó de nuevo y se volvió rojo para saturarse de negro y volver a dónde todo había comenzado a principios del día los ojos cerrados, en un instante no fue.

Cuatro horas más tarde los padres de Vladimir lloraban mientas movían sus influencias en la isla para buscar al asesino de su único hijo.

Ximena fue mandada por sus padres a Francia en dónde se casó, como si el tiempo no le hubiese dado ese golpe, la pesadilla que borraron con dinero, la dulce niebla de la inconciencia borro la vida de Vladimir sin mayores consecuencias para ella.

Algunas veces hacían parrillas con la familia de su nuevo esposo. Cuando su pareja le preguntaba en francés con acento de provincia si quería carne ella respondía siempre en  castellano – no, soy vegetariana.

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